Siempre dicen que escribir las primeras palabras, las primeras líneas es la parte más complicada, no sé qué tan cierto sea pero en mi caso aplica. Soy redactor, o al menos así me dicen en mi entorno de trabajo. “Malo, pero redactor” bromean que mi “cargo” sale a colación en alguna conversación.
No menciono mi ocupación por sacar nada en pecho, por el contrario vivo un pequeño infarto cada vez que abro el “Word” y me encuentro con esta hoja en blanco y el cursor titilando, como marcándome los segundos que tardo en lanzar mi primera palabra. En este caso tomé el camino del buen cobarde, empezar con la clásica explicativa de cuán complicado puede ser esto. Como sea y como salga, empiezo con el compromiso de intentar pasar por aquí y dejar algún recuerdo cada vez que pueda y sienta la necesidad de hacerlo…
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